Chismosos

sábado 26 de diciembre de 2009

Hoy soñé



Era ese rostro que te ve al despertar y te toma entre las manos, tenías la cara fría y la recorrí con besos hasta tu cuello, sin la bruma de ese pudor absurdo que existe entre dos extraños. Tocaba tu mano con las mías, te decía cosas alegres y me quedaba a tu lado hasta el mediodía, cuando la claridad del sueño se hizo más profunda; no parecías sorprendida, a pesar de que todo esto era un absurdo sin cabeza, uno de mis tantos disparates que me dejan en blanco mientras me platicas sobre el frío, la vida y de tus anhelos.

Me inclino a pensar que la vida está llena siempre de sorpresas, que el mundo es tan pequeño como una almohada donde reposa mi cabeza, no tiembla, no llueve, no lloras y el clima es tan amable que me dan ganas de invitarte, dormir contigo o tan sólo compartir un poco de estas plumas que me llevan de paseo.

viernes 25 de diciembre de 2009

A diez años de la última navidad del siglo XX

Hace diez años yo tenía 17 y creía que la vida era tan simple que necesitaba hacerla complicada con teorías y mal viajes de a peseta; el problema era quedarse sin problemas, hacer una tormenta entre las burbujas de una coca-cola fría, decir tonterías sobre la muerte de alguna figura pública o malinformarme en algún periódico izquierdoso, tan parcial como cualquier tabloide conservador (al fin y al cabo ninnguno de los dos podía mostrar unna "realidad").

Y bueno, las cosas en el amor eran un revoltijo de prejuicios, ideas preconcebidas que me ponían como un ser prefabricado, sin rostro y con muchos años de telenovela enconados en el inconsciente. Hoy me sorprenden mis 27, mi vida un poco más complicada, mis pensamientos (sin embargo) de lo màs simples y recupero poco a poco mi capacidad de asombro, descubriendo olores, cosas y experiencias que desconocí por un tiempo mientras estaba en el letargo.

Hoy la vida me parece un poco màs sencilla y ese Jairo de 17 se la pasa regañándome, ese pinche moralista me dice que no sea tan banal, pero sofoco esas voces y evado todo eso con la convicción de que eso es el primer paso para convertirte en un paranoico-esquizoide.

domingo 20 de diciembre de 2009

Necesito comprar un tiburón



Hace unos días fui con mi amigo a un mercado bien raro, es como todos los comunes y corrientes, hay paladas de basura a la entrada de un garaje mosqueado y perros con ojos saltones que se escurren entre las piernas para orinarse en las esquinas recién bautizadas con cloro de "cinco pesos". Sí, a primera vista es tan ordinario como cualquier otro espacio comercial de corte popular, pero explorando en sus entrañas encontrarás varias sorpresas, como me sucedió a mí (mi amigo así lo prometió y eso despertó aún más mi morbo).

En un pasillo logré divisar montículos de hongos y vegetales con formas extrañas, mientras la gente te gritaba desde lo lejos "Qué te llevas wero (supongo que lo decían por mi amigo), qué andas buscando?" Al fondo, encontramos tiernos fetos de puercos y esqueletos de los que alguna vez brincabn como cabras bebés, mientras el resto del lugar estaba extrañamente adornado con aves colgadas de las patas y algunas cosas más raras.

Ya había oído de ese mercado o eso creo, fue cuando estaba haciendo mis prácticas en una revista pedorrona (unos weyes según fueron ahí para buscar una víbora de cascabel), entonces eso como que le quitaba suspenso al mercado, pero mi capacidad de asombro dijo !Wow! cuando avancé por el pasillo.

Más adelante,o bueno, en el extremo del lugar, llegamos al pasillo de pezcadería, donde gigantezcos seres de mar se escurrían entre el hielo pegajoso y vitrinas de color amarillento. Recorrí asombrado cada metro, siguiendo de cerca la mirada perdida de aquellas criaturas, hasta que por fin me encontré con los ojos cristalinos de un tiburón enano o un pescado muy similar (yo no se mucho de peces y además no estudié eso, una disculpa, ok?). Era una cosa asombrosa, parecía que seguía con vida y me sorprendí tanto que estaría dispuesto a comprarlo para escribir una historia sobre la mar mientras las moscas oportunistas le fueran tragando y cagando su cuerpecillo gris.

martes 15 de diciembre de 2009

Por su seguridad, la marcha del tren será lenta



Hoy tuve un mal día, de esos en los que te das un golpe contra la cruda realidad y te dejan mal vibrado por un rato; me hubiera gustado poder atrapar un papel brillante, a lo mejor y podía suceder que algo en esa inmunda figura plana me sacara una sonrisa; me aferré a ella como si se tratara de una inmensa ballena que es atravesada por un arpón filoso. Flotaba en el aire, se elevaba sobre las rendijas del metro y recorría la superficie de las paredes, mientras yo iba detrás como un sujeto que es arrastrado por un perro que jadea tras un pedazo de bisteck.

Ahí estaba yo, sediento y bajo una sopa de sudores extraños; por un momento pensé "qué demonios, si fuera un maldito oficinista podría cubrirme con el portafolios y rodar escaleras abajo mientras me mezclo entre la multitud que se aleja de aquél papel enmohecido y con olor a pescado". Mobydick se escapaba, lenta pasaba por encima de cabezas, como flotando entre la pestilencia de lociones y la secreción pudibunda de muchos sobacos; traté de brincar para recuperarla en el aire y sin querer fue el final de esta historia que terminó bajo las llantas de un vagón atestado a las dos de la tarde.

He caìdo re bajob

Chale, hace unos días iba en el carro y me sorprendí coreando una canción de José José, una que dice "así como tu... tara ra ra ..." Y quise escupirme, pero el carro de adelante se quedó parado y tuve que repartir insultos entre una bola de mandriles que conducían peor que un ebrio.

Y de nuevo, le puse replay al track de don José José para escupirme a mi mismo desde algún plano emocional o tal vez como una forma de insulto intelectual, jua jua. Ahí eestaba yo, cantando de las mil maravillas mientras el tráfico parecía una bola de hormigas estúpidas; el único consuelo es que aún no llego a los treinta.

lunes 14 de diciembre de 2009

Agnes

Un capítulo de mi vida que me resisto a concluir, aunque todo mundo diga que debo hacerlo, que es muy insano todo esto y que mejor debería pensar en otra cosa. En fin, me gustó por simple, su belleza simple a las siete de la noche, su mirada que se transformaba mientras platicábamos y esos cabellos que me parecían más encendidos a principios de otoño.

La llamé Agnes porque ni siquiera sabía su nombre y tenía que retener su cara en mi recuerdo, asociarla a algo para no dejarla en ese vacío de donde había emergido; después descubrí su verdadero nombre y me desencantó un poco que no coincidiera con el personaje de esa vida paralela. Para ser sinceros la asocié con la figura femenina que aparece en un libro de Armando Ramírez, una mujer esbelta,tímida e insinuante. Shit, creo que descubrí en ella a una de mis fantasías, debí ponerle stop a esta película y sin embargo, segui urgando en mi inconsciente hasta darme cuenta que soy un depravado.

domingo 13 de diciembre de 2009

Tus ojos mi océano, tu piel esa luz que entra por mi retina

Mi lengua se retorcía como un gusano en la sal, la boca se me deformaba a cada rato y ese sonido, tu nombre venía a lo lejos, acompañada de una mujer gigante; me decía a mí mismo !ya basta! Ya basta tú también! Digo tu nombre en la esquina y pierdo la consciencia, se me enreda entre las piernas, me nubla la razón y es necesario retomar una calle que no existe, volver a ese vacío para recordar desde cuando se convirtió en una ausencia, quizá una tercera dimensión, en un plano donde todo me deja las cosas en claro, en un limbo placentero que acostumbraba visitar antes de volver a nacer entre el espacio acouso de tus ojos.

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José Antonio Israel Ramírez Ortega
Si me picas la panza hago ruidos (y no precisamente como los monos de peluche), como porquerías,
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